Construyo producto de punta a punta: el backend que tiene que aguantar, el frontend que la gente realmente usa y —en los últimos tres años— la capa de IA que va en el medio.
La base es ingeniería backend. Siete años de Ruby on Rails, APIs REST, PostgreSQL, Sidekiq y procesamiento asincrónico en productos SaaS de salud, seguros, logística y compliance: de los que tienen usuarios reales, SLA reales y bastante código heredado. Del lado del frontend trabajo con React, JavaScript y TypeScript, y llevé producto móvil a producción con React Native.
Sobre esa base, los últimos tres años los dediqué a construir con LLMs: flujos documentales en producción, pipelines multiagente en Python con tool calling y MCP, diseño y evaluación de prompts, y la parte menos vistosa —costo, latencia y qué pasa cuando el modelo devuelve algo mal.
Antes de la ingeniería pasé ocho años en gestión de calidad y dirección de proyectos de IT en AT&T–DIRECTV, con portfolios de proyectos en Argentina, Chile, Perú y Uruguay. De ahí viene la costumbre de preguntar qué resultado se está comprando antes de decidir qué construir.
Además llevo adelante mis propios productos bajo Orbital Labworks: Hausefy y Mottorfy. Ahí soy responsable de todo: producto, arquitectura, código, las integraciones de plataforma de las que dependen y la infraestructura que hay debajo. Es el ciclo de feedback más rápido que encontré para mejorar como ingeniero.